Las obras públicas que España necesita y cómo conseguirlas
12 MAR

Las obras públicas que España necesita y cómo conseguirlas

El País.

Ya había estallado la crisis cuando alguien tuvo la feliz idea de construir un tranvía en Jaén, uno de los Ayuntamientos más endeudados de España. Dos años de obras y 128 millones de euros después, el transporte fue inaugurado en 2011 y solo rodó en pruebas durante 17 días. Un lío político, una planificación desastrosa y su coste de mantenimiento lo condenaron a la soledad de las cocheras.

La historia de las infraestructuras en España se ha escrito demasiadas veces con renglones torcidos como este. Los puertos, por ejemplo, acaban de terminar un año récord en transporte de mercancías, con 15,9 millones de TEU (unidad de carga que equivale a contenedores de 20 pies), pero tienen capacidad instalada para gestionar más de 30 millones, casi el doble. La han conseguido a golpe de inversiones multimillonarias y a algunas obras inútiles o dañinas desde el punto de vista medioambiental, ideadas por políticos a la caza del voto. Solo así se explica, por ejemplo, que en Galicia haya dos puertos exteriores separados por seis millas (11,2 kilómetros) de distancia, que han costado más de mil millones; o que las dos terminales de carga del puerto de Barcelona gestionen mercancías que caben en una sola.

En este reino de la improvisación hubo aeropuertos sin aviones, como el archiconocido de Castellón, pero faltan depuradoras. Por las carencias en saneamiento de 17 ciudades el Estado tendrá que pagar una multa de la UE de 47 millones de euros y espera otra sanción este año. Será porque las cañerías no se ven y las torres de control sí. Además, dentro de cada modo de transporte conviven la aristocracia con el pueblo llano. En el ferrocarril, por ejemplo, la larga distancia ha crecido más de un 75% en los últimos diez años en detrimento de la inversión en cercanías, que sin embargo mueve 400 millones de viajeros con una intensidad de paso que llega a ser de un tren cada minuto en las horas punta.

¿Qué falla? “El no planificar. No debemos convertir las infraestructuras en una discusión política, sino en una cuestión de Estado para mantener la competitividad en un país que tiene sus dos mayores activos en el turismo y las exportaciones”, analiza Julián Núñez, presidente de la patronal Seopan. El diputado del PSOE César Ramos también reconoce que las obras han sido “utilizadas de forma partidista por parte de todos los Gobiernos”, incluidos los de su formación. Núñez recuerda que se han elaborado hasta tres planes directores en obras públicas en 12 años “que además no han fijado todas las prioridades”. El documento que define la estrategia vigente en la actualidad, el Plan de Infraestructuras, Transporte y Vivienda (PITVI) 2012-2024, destaca en su análisis que el territorio tiene “un reparto modal desequilibrado, con un claro predominio del transporte por carretera y elevados costes externos y medioambientales”, y que hay una insuficiente coordinación en la planificación y el desarrollo de las infraestructuras logísticas. Eso hace que, por ejemplo, el traslado de mercancías esté monopolizado por los camiones frente al resto de los medios de transporte.